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Cuentas ABLE (EE. UU.)

Las cuentas ABLE son cuentas de ahorro especiales para ciertas personas con discapacidad que:

  • Te permiten ahorrar dinero de una manera con ventajas fiscales, y
  • Permiten que algunos ahorros no cuenten para los límites de recursos del SSI y Medicaid (hasta los topes legales).

Su propósito es ayudar a las personas con discapacidad a construir cierta estabilidad financiera sin perder prestaciones esenciales.


En términos generales (de forma simplificada):

  • La persona debe tener una discapacidad que califique y que haya comenzado antes de cierta edad (consulta las reglas actuales de ABLE; el límite de edad ha cambiado con el tiempo).
  • Debe tener una discapacidad según las reglas del Seguro Social o cumplir con otros criterios de ABLE.

Solo se permite una cuenta ABLE por persona elegible, pero familiares y amistades pueden hacer aportaciones.


Los fondos de una cuenta ABLE están destinados a “gastos calificados relacionados con la discapacidad”, tales como:

  • Vivienda y gastos básicos de subsistencia
  • Educación y capacitación
  • Tecnología de asistencia y servicios de apoyo
  • Transporte
  • Atención médica no cubierta por otros medios
  • Apoyos para el empleo
  • Servicios de apoyo personal

La lista es amplia, pero usar los fondos de ABLE para gastos no calificados puede tener consecuencias fiscales y afectar las prestaciones.


Para programas como el SSI y Medicaid:

  • El dinero en una cuenta ABLE hasta ciertos límites se trata de manera diferente que los ahorros comunes.
  • Esto puede permitir que una persona con discapacidad ahorre más que el tope habitual de recursos del SSI sin dejar de proteger sus prestaciones.

Aun así, existen topes sobre cuánto puedes aportar cada año y cuánto puede crecer la cuenta antes de que afecte el SSI. Estas cifras cambian y deben verificarse en los recursos oficiales de ABLE.


Muchos estados de EE. UU. administran programas ABLE, y algunos permiten inscribirse a residentes de otros estados.

Por lo general, los pasos incluyen:

  1. Confirmar la elegibilidad (edad de inicio de la discapacidad, documentación).
  2. Elegir un programa ABLE (opciones específicas del estado o nacionales).
  3. Abrir la cuenta en línea y designar a la persona titular de la cuenta (la persona con discapacidad).
  4. Decidir cómo se invertirán los fondos (los programas suelen tener distintas opciones de inversión).

  • Límites anuales de aportaciones (incluidas algunas aportaciones relacionadas con el trabajo).
  • Cómo los saldos superiores a ciertas cantidades pueden afectar el SSI.
  • Riesgo de inversión (las cuentas ABLE pueden estar en fondos similares al efectivo o en inversiones más volátiles).
  • Coordinación con fideicomisos para necesidades especiales (special needs trusts) y otras herramientas de planificación.

Como las reglas de ABLE pueden ser técnicas, puede ser útil:

  • Hablar con una persona que planifique prestaciones,
  • Consultar a un abogado calificado o a un asesor financiero familiarizado con las prestaciones por discapacidad, o
  • Usar la orientación oficial del programa ABLE.

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