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Abuso, negligencia y explotación

Las personas con discapacidad enfrentan altas tasas de:

  • Violencia doméstica y de pareja
  • Abuso y negligencia por parte de personas cuidadoras
  • Explotación financiera
  • Violencia institucional y estatal

Esta página ofrece señales a las que prestar atención y posibles respuestas, sabiendo que las opciones varían según el país, el estatus migratorio y los apoyos disponibles.


  • Hogares familiares
  • Hogares grupales, instituciones, residencias de cuidados
  • Escuelas, programas residenciales y entornos “terapéuticos”
  • Lugares de trabajo y talleres protegidos
  • Hospitales y unidades psiquiátricas
  • Arreglos de tutela y curaduría

El abuso puede ser físico, emocional, sexual, financiero o médico (tratamiento forzado, negación de medicamentos o de equipo).


Algunas señales posibles:

  • Que alguien controle tu dinero, prestaciones, documentos o teléfono
  • Que te amenacen con la pérdida de la vivienda, el cuidado o la custodia si hablas
  • Que te castiguen por incontinencia, diferencias de comunicación o crisis (meltdowns)
  • Que te sujeten, aíslen o mediquen como castigo o por conveniencia
  • Que el personal o la familia se nieguen a seguir los planes de acceso o las órdenes médicas
  • “Cuidados” que ignoran tu consentimiento, tus límites o tu dolor

Si no tienes certeza de si una situación cuenta como abuso, puede ayudar hablar con una amistad de confianza, una persona defensora o una línea de ayuda.


Lo más seguro dependerá de tu contexto. Las opciones pueden incluir:

  • Hablar con alguien de confianza fuera de la situación
  • Contactar un servicio de violencia doméstica o agresión sexual con conocimiento sobre la discapacidad
  • Acercarte a un centro de vida independiente, una organización de defensa o una persona defensora (ombudsperson)
  • Documentar los incidentes (fechas, horas, testigos, fotos si es seguro)
  • Buscar asesoría legal sobre tutela, arrendamiento o prestaciones

Para algunas personas, involucrar a la policía o a las agencias del estado aumenta el peligro. Esta página no asume que llamar a las autoridades sea siempre la mejor respuesta.


Si estás apoyando a otra persona:

  • Créele, incluso si quien abusa es un profesional respetado o un familiar.
  • Pregunta qué quiere esa persona, en lugar de hacer planes por encima de su voluntad.
  • Ayúdale a trazar opciones: seguridad inmediata, vivienda o ingresos a mediano plazo, apoyo legal a largo plazo.
  • Sé realista sobre tu propia capacidad y seguridad.

Consulta también las secciones de Crisis, Vivienda y Prestaciones para recursos más concretos.


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